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09 dic 2018

Rosácea: patología cutánea frecuente

Francisco

La rosácea es uno de los trastornos de la piel más frecuentes, aunque muchos  de quienes la padecen no lo saben. Si te ruborizas por cualquier cosa, si la cara te arde, si notas granitos que parecen acné pero no lo son, tu piel requiere cuidados especiales. Te contamos cuales:

  • Sensibilidad. No todas las pieles sensibles padecen rosácea, pero todas las rosáceas son pieles sensibles, es una piel hiperreactiva. Reacciona de una manera más rápida e intensa a diferentes desencadenantes tales como los cambios bruscos de temperatura, el sol, los cosméticos, los medicamentos… Experimenta falta de confort, picor, ardor e intolerancia a algunos productos. La rosácea se manifiesta en tres estadios clínicos:

  1º nivel. Aparecen rojeces transitorias, quemazón y enrojecimiento.

  2º nivel.  Las  rojeces y cuperosis  son ya permanentes (venitas en la cara).

  3º nivel. Aparece la rosácea inflamatoria.

  • Diagnosticarla. Es el primer paso. Como en el primer nivel el enrojecimiento es puntual y aparece y desaparece, mucha gente no va al dermatólogo hasta que las rojeces se han hecho crónicas o cuando aparecen  las lesiones inflamatorias. De hecho, hay pacientes que piensan que tienen acné cuando en realidad padecen  rosácea.
  • Síntomas. A  veces es difícil diferenciar una piel sensible de una rosácea, ya que  en las dos situaciones la tolerancia a las cremas es deficiente. Pero la rosácea da la cara a través de las rojeces y quien la padece  suele tener sensación de aumento de calor en la zona, por ejemplo, tras cambios bruscos de temperatura y después de comer alimentos muy especiados o tomar bebidas alcohólicas. Cuando la rosácea ya está establecida y aparecen lesiones inflamatorias similares al acné, se debe tratar sin dilación ya que así será más fácil mantenerla bajo control. Los pacientes que se cuidan diariamente y siguen los consejos médicos consiguen reducir el número y la severidad de los brotes.
  • Es un trastorno con múltiples causas. No siempre es fácil de controlar por su naturaleza multifactorial. Además de los problemas vasculares, se ha observado que las personas afectadas presentan mayor sensibilidad a un ácaro que todos tenemos en la piel, el Demodes folliculorum. También se baraja un componente genético ya que estudios de la Sociedad Nacional de Rosácea de EEUU afirman que un 40% de los pacientes afirman tener un familiar con los mismos síntomas.

En el siguiente artículo seguiremos hablando de la rosácea.