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28 may 2017

Alergia al sol

Francisco
Dermatología

Con la llegada del buen tiempo aumenta la exposición solar de forma notable y esto conlleva, cada vez con más frecuencia, la aparición de reacciones cutáneas secundarias al sol.

Dentro de este grupo de FOTODERMATOSIS, en las que la luz del sol produce unos efectos anormales en la piel de determinadas personas, se agrupan distintas patologías. De todas ellas, la más frecuente es la erupción solar polimorfa lumínica.

Se trata de una erupción cutánea que aparece al final de la primavera o comienzos del verano, generalmente tras la primera exposición prolongada al sol. Suele desaparecer durante el verano y se vuelve a desencadenar al año siguiente. Es más frecuente en mujeres jóvenes.

-Su causa es desconocida; horas después de la exposición solar el paciente comienza con picores en las zonas  expuestas. Las zonas más frecuentes son la cara, el escote, los brazos y las manos.

-Las lesiones son variadas y pueden ser desde pequeños granitos a zonas más amplias y rojas con aspecto de eccema o habones.

-Hay que diferenciar este proceso de otras enfermedades como el Lupus Eritematoso y los Fotoeccemas de contacto en los que se produce una reacción en la piel al interaccionar una sustancia química aplicada en la piel, al exponerla al sol.

-El tratamiento en los casos leves de erupción al sol  consiste en la prevención, evitando la exposición a la luz ultravioleta y utilizando filtros solares de amplio espectro. También es muy beneficioso los fotoprotectores orales. Existen en el mercado compuestos orales que contienen carotenos, antioxidantes y sobre todo el helecho polypodium leucotomus que actúa como fotoinmunoprotector realizando una protección adicional que ha demostrado su eficacia.

- Cuando la alergia al sol se desarrolla año tras año es conveniente realizar sesiones de rayos UVA o UVB de banda estrecha como profilaxis previa a la exposición solar.

-En los casos más graves de alergia al sol además de la aplicación de corticoides tópicos se requiere corticoides orales o antipalúdicos siempre siguiendo las recomendaciones del dermatólogo.